Cuentan las malas lenguas de un hombrecillo quien en su época de juventud se encontró perdidamente enamorado de la mujer más bella y hermosa que él conocía, consideraba que estaban hechos el uno para el otro, el amor se desparramaba como miel cuando se reunían, sus encuentros detonaban las más íntimas sensaciones pues eran como queso sobre una parrilla, se derretían en los brazos del otro.
Lamentablemente se debía tomar una gran decisión la cual no contemplaba la perseverancia y unión de estos dos amantes, ella mostraba gran felicidad en su relación con este hombrecillo, pero sus padres no permitirían que continuará ese gran amor, pues las clases sociales estaban muy marcadas, él no podía ofrecer el estándar que esperaban los padres de la joven, incluso el racismo se hizo presente al ver el tono de piel moreno de aquel enamorado. La decisión era luchar por ese sentimiento tan noble y poderoso, o acatarse a las decisiones de los padres.
Se complica aún más la situación al momento que la joven queda embarazada, los padres buscaban alejarla y si fuera posible provocar un aborto o esperar el nacimiento de la criatura y darla en adopción, pero no contaban que esto desbocaría la pasión de los jóvenes, ahora la importancia más relevante en la relación era amar a ese bebe que estaba por nacer, y a pesar de la renuencia social y los obstáculos que colocaron los padres de la joven, el amor gano.
A modo de conclusión quiero compartir mi concepto sobre el amor, considero que este maravilloso sentimiento cuando se encuentra en estado puro es totalmente libre, es benigno y no busca provecho para sí mismo, es totalmente opuesto al miedo y odio, jamás se sufre por amor, cuando alguien realiza algo que parece que es sufrimiento o pesares, realmente está buscando amar, pues en perspectiva lo que para un ser es doloroso, para el que lo está viviendo es aprendizaje.
Autor: Javier Márquez Rodríguez
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