En esta ocasión quiero compartir la primera vez que conduje un vehículo; recuerdo que fue muy intenso emocionalmente, tenía los nervios de punta, las manos me sudaban, el corazón palpitaba muy rápido, casi como cuando te enamoras de una persona a primera vista y esa persona te sonríe y saluda.
Tengo muy presente que teóricamente sabía todo lo que se debe saber para conducir, me monte al escarabajo, encendí el motor, y al instante se puso mi mente en blanco, veía botones, pedales y palancas triples, quería bajarme y huir, pero mi orgullo pudo más, así que me aguante, respire profundo, muy profundo, y proseguí a robar el vehículo de mi familia, el día que no circulaba.
Solo quería dar una vuelta a la cuadra, ver que se sentía y que me vieran los amigos que ya conducía, sentirme por un momento genial, así fue, pues de primera velocidad no paso mi recorrido, aunque yo sentía que iba a cien kilómetros por hora, fue maravilloso, y eso me motivó a seguir practicando y obtener mi licencia de conducir y hasta comprarme un auto propio.
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